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Little Jesus en Costa Rica: sí a todo

Carlox y Nina Pérez conversan con Sant, voz y compositor de Little Jesus para repasar la historia del grupo y celebrar su regreso a CR después de 7 años de ausencia.

Por Carlox Soto

Todo empezó con Santiago Casillas y una afición al fútbol eclipsada por el amor a la música. ¿Podría dejar Sant su país para irse al frío de Boston a estudiar música? Pues sí.

Surgieron las canciones y los ejercicios musicales y las dudas de cómo sonarían interpretadas por un grupo. ¿Podría dejar Sant sus estudios para armarse una banda en México con nombre meme? Sí.

¿Ir de gira y tocar en cualquier chinchorro? ¿Grabar un video? ¿Firmar con una discográfica grande? Sí, sí y sí.

“Siento que el secreto fue decir que sí a todo, decir que sí a cualquier invitación siempre es algo que nos ha ayudado”, nos cuenta Sant desde su aparta en Ciudad de México, donde su perrita Peregrina “Peri”, no deja de ladrar. Ese apartamento es el escenario de una nueva vida, nos cuenta (a Carlox y a Nina Pérez), una vida en la que piensa menos en fiestas y más en quedarse en la casa viendo series o disfrutando de un vinilo.

"La magia" (2016), el sencillo que catapultó a Little Jesus.

La vida de los Little Jesus ha cambiado, pero desde el 2012 Chimo (teclado), Truco (batería), Charls (bajo), Poni (guitarra) y Sant (voz y guitarra) han mantenido una complicidad muy exitosa y lanzado con una alineación sólida y sin cambios Norte (2013),​ Río salvaje (2016), ​Disco de oro (2019) ​y El show debe continuar (2024).

La clave del éxito: decirle que sí a todo, incluso a los múltiples géneros musicales que exploraron en su último disco. Les recomendamos que apliquen eesa filosofía y se dejen caer este domingo 31 de agosto al Mercadito La California para el esperado regreso de Little Jesus a Costa Rica.

A continuación la entrevista. (Les propongo un juego: shot por cada vez que Sant diga “pues”).

Carlox: Algo que me encanta de la banda y me parece muy curioso es que se han mantenido casi que los mismos miembros, ¿vos crees que eso ha tenido impacto, digamos, en el éxito, la forma en la que han trabajado?

— Pues siento que eso ha ayudado a que la la banda se mantenga viva después de tantos años, que tenemos una relación ya como familiar. Definitivamente la pandemia afectó un poco porque antes de la pandemia nos veíamos diario y siento que después de esto nos distanciamos un poco, cada quien estaba en su rollo. Pero sí, siempre hemos sido muy unidos como familia, aunque aunque somos muy diferentes, pero tenemos mucha cercanía entre nosotros.

Carlox: En términos de crear música y así, ¿creés que la banda tendría la oportunidad de llegar, digamos, o lograr lo que ha logrado eh gracias a esa consistencia?

— Pues tal vez, sí. Siento que la gente en México se enamoró sobre todo de los personajes que somos en la banda, ¿no? Que que es justo lo que queríamos. No sé si vieron el cartel de nuestro concierto del del Palacio de los Deportes y esos conciertos que hemos sacado unos personajes animados que somos nosotros. Cada uno de nosotros es un personaje muy diferente y la gente sí nos ve así como como personajes de ficción, cada uno en su propio rollo.

Carlox: Cada disco de fijo marca una época, pero Disco de oro da una sensación de cierre, llegó en un momento particular y marcó un cambio importante, ¿lo sintieron así?

— Pues Disco de oro justo era un momento muy importante para nosotros. Veníamos del Río Salvaje que le fue muy bien y que tenía “La magia” y “TQM” y Disco de Oro fue nuestro nuestra primera experiencia en una disquera transnacional. Al mismo tiempo pues yo sentía tontamente —porque tenía 28 años— pero sentía que me estaba haciendo viejo y que ese disco era como la última fiesta de la juventud que después ya iba a estar viejo. Entonces era como la última fiesta. Y pues sí, definitivamente fue una fiesta toda esa época hasta que la pandemia llegó a entorpecerla y a cambiar todos nuestros planes. A media gira de ese disco fue que todo el mundo se encerró y pues después de eso siento que entramos como en un momento de que yo ya casi casi me sentía retirado durante la pandemia, como un jubilado.

Nina: En mi caso yo sentí Disco de oro como… ¿Será que se iban a retirar? ¿Será que está la despedida?

— Justo estaba pensando, era la trilogía, ¿no? Norte, Río Salvaje y Disco de Oro, y que la trilogía era un buen momento para llegar al punto máximo y quedarnos ahí y bye. Pero pues sí, la pandemia acabó con ese plan definitivamente, porque chance sí lo hubiéramos hecho. Y pues justo estamos en la recuperación.

Carlox: ¿Creés que habían alcanzado como banda un ritmo un poco intenso, como que ya estaba siendo difícil de manejar?

— Pues sí estábamos, o sea no lo veían ese entonces, pero sí estábamos bastante locos como personas y sí teníamos un ritmo de vida muy muy intenso y muy frenético. Y no teníamos, bueno, a excepción de Chimo, que él ya pues tenía una familia. Pero todavía no habíamos sentado cabeza, digamos. Como que todos nuestros 20s estuvieron así; yo lo disfruté muchísimo, pero sí estuvieron muy locos. Entonces, nos ayudó también esa pausa, pues a vivir una vida y a saber lo que es una vida más tranquila y familiar de alguna manera.

Carlox: ¿Quiénes conforman esa familia para vos?

— Pues vivo con mi novia y mi perrita. Me mudé a otro departamento, me compré discos de vinil para escucharlos, este… Como que ni escuchaba música, ¿sabes? (se ríe). O sea, ni escuchaba música, me la pasaba de viaje o pues saliendo, no sé. Empecé a ver películas también, hacer cosas más normales como ver una serie, que eso no lo hacía en la época del Disco de oro y del Río salvaje, así, definitivamente no tenía una vida hogareña, digamos. Qué risa. Sí, te entiendo completamente.

Nina: ¿Qué los llevó a explorar tantos géneros en este último álbum?

— Pues justo ustedes van a entender bien el nombre de El show debe continuar; habíamos concluido con Disco de oro y pues esto es como, ‘okay, bueno, hay que darle’.

Siento que en cada disco hemos experimentado, la verdad, de alguna manera, o sea, todos son muy diferentes. Tal vez Río Salvaje y Disco de Oro no son tan diferentes como por ejemplo, Norte. Pero estamos escuchando música de distintos tipos y naturalmente de escuchar cosas tan diferentes. Esta es la primera vez que hay una canción que es pura guitarra y voz, sin batería, en este hay canciones más pop y hay canciones más psicodélicas; simplemente estábamos como plasmando cualquier idea que se nos viniera a la cabeza sin sin juzgarnos.

Nina: ¿Hay alguna de esas canciones que haya terminado muy distinta al demo, algo completamente diferente a lo que grabaste en las notas de audio?

— “Tierra llamando a Sant”, la uno del disco. Fue grabada de una forma y después decidí cambiar la estructura, creo que se nota mucho que el principio iba a ser el final. Iba a empezar directo con el verso, fue una canción a la que le metí mucha tijera.

Nina: Y me encanta el nombre de esa, me encanta el nombre…

— Las demás siento que pues así surgieron. Hay una que se llama “Fuego, fuego, fuego” que iba a tener una colaboración y no nos dio tiempo y esa colaboración hubiera estado muy chida. Pero las demás sí.

Nina: ¿Cuál colaboración?

— No, pues ya no pasó, ya qué chiste.

Carlox: No hay que quemar puentes, dice. Y bueno, ¿cuánto tiempo tomó componer el disco y qué inspiraciones fueron clave? Ya que estabas viendo muchas pelis y escuchando mucha música…

— Pues fueron como tres meses, yo creo, de tomárnoslo en serio. O sea, realmente fue un proceso rápido. Ahora que lo pienso, yo estaba muy clavado en las películas de Paul Thomas Anderson en ese entonces. Hay una que se llama Magnolia que que yo veía mucho para inspirarme con algunas rolas, como por ejemplo la última, “El final del juego” y también una película que se llama Punch Drunk Love del mismo director. Soy muy muy visual cuando hago música y a veces ponía esas pelis como para entrar en un mood.

Nina: Little Jesus siempre ha tenido una súper estética, ¿Qué papel juega lo visual entonces en la identidad de Little Jesus?

— Pues mucho, es muy importante que en este disco no hicimos videoclips, pero siempre tratamos también de plasmar esas ideas.

Nina: ¿Y van a hacer?

— Tal vez, tal vez, no lo descarto. Pero justo siempre estamos como… A veces se nos olvida, pero todo el origen de la banda fue tratar de que pareciera que estábamos dentro de una película, justo siendo ahí unos personajes medio de ficción y pues sí tratamos de que cada disco tenga el mood de que te meta como en una película.

Carlox: Algo que me gusta y me parece muy diferente es que constantemente invitan a voces femeninas, como en “TQM”. Para vos, siendo el cantante principal, ¿de dónde viene esa facilidad de abrir la puerta a alguien más y de colaborar?

— Pues justo me gustan mucho las canciones que tienen duetos de hombre y mujer y siento que muchas veces las canciones que hago se prestan para eso. Y nosotros somos mucho de repetir colaboraciones, no sé si se han dado cuenta: tenemos tres rolas con Elsa y Elmar, hay dos canciones con Ximena (Sariñana), hay dos canciones con Girl Ultra, hay una con Ivana, pero ayer la vi en el estudio e igual le hacemos otra, ¿sabes? Como que siempre pues somos mucho de colaborar con amigos y de hacer música con gente con quien nos sintamos bien. También obviamente con hombres como con Jesse Báez y con Conociendo Rusia, pues son amigos, verdaderamente que son personas que nos caen bien y que no es no es algo así que hacemos nada más porque sí.

Carlox: Esa era la otra pregunta, el criterio para colaborar. Porque uno puede ver un disco como este último y pensar, "Mirá, no se montaron en la ola de corridos tumbados o en la ola de música regional que nos está llegando por todo lado aquí a Costa Rica”. ¿Podría esperar de Little Jesus alguna cosa así o nada más no es la vibra?

— Pues simplemente en este momento como que buscábamos a estas dos personas, pero no descarto tampoco nada. Justo en esa en la época en la que estaba haciendo el disco, me hice amigo por Instagram de Daniel (Candia), un cuate que compone canciones de Peso Pluma, Junior H y así, pero nunca nunca pudimos. Solo era como: "Sí, sí, sí, hay que hacerlo, hay que hacerlo" y nunca nos juntamos. Siento que como que yo no supe ni por dónde empezar. Y pues no, al final no hicimos ninguna, pero no lo descarto, como que justo si algún día siento la vibra y si pasamos del Instagram a la vida real, pues eso es lo que hace la diferencia.

Nina: Sonaría diferente, pero sería algo divertido que se animen…

— Sí, sí, sí, o sea, yo no me cierro absolutamente a nada y justo estoy en el proceso de composición del nuevo disco y definitivamente voy a experimentar aún más. Oh, mi perrita va a ladrar porque pasó una patineta. Es que le ladra las patinetas.

Carlox: Cuando vi la primera vez a la banda, en el 2013, en Costa Rica, fue en un venue bastante pequeño (Hoxton Pub en San Pedro) y el siguiente concierto en el 2018 fue gigante, con miles de personas.

Nina: Ahí fue donde los vi yo, impresionante. ¡Subieron a Elsa y Elmar!

Carlox: Como observador, fue como ‘¿qué está pasando aquí?’ ¿qué me perdí?’.

— Pues esa fue la historia de nosotros como banda literal, lo que viste tú es como fue en la vida real. En México empezamos tocando en bares chiquitos y poco a poco diciendo que sí, a todo, fuimos tocando en lugares más grandes cada vez y pues, simplemente, siento que el secreto fue decir que sí a todo, decir que sí a cualquier invitación siempre es algo que nos ha ayudado.

Nina: ¿Qué esperan ustedes de este regreso?

— Me siento un poco mal de que no hemos vuelto en 7 u 8 años, pero pues bueno, espero que sea un reencuentro y el principio de una relación más cercana. Seguramente la gente lo va a disfrutar mucho porque nosotros vamos a estar muy emocionados de estar de regreso.

Nina: ¿Hay algún ritual que no puede faltar antes de salir al escenario?

— No somos tanto de rituales, pues simplemente estar juntos y platicar como hacer el setlist, que es algo que nos cuesta mucho trabajo. Tal vez ese es el ritual previo: decidir qué canción quitar, qué canción poner, porque siempre estamos cambiando el setlist, es algo que nos ilusiona.

Carlox: Qué curioso eso, ¿cómo se discute o cómo lo traen a la mesa?

— Pues a veces como que hay canciones que sabemos que siempre hay que tocar y otras canciones que tenemos ganas de tocar, porque no las tocamos hace mucho o canciones que no son tan populares, pero que en vivo nos gusta como suenan. Entonces depende del momento y de cómo nos sintamos. O puede que Pony, por ejemplo, diga: "No, qué flojera, no voy a tocar eso." (se ríe). Y pues también se vale.

Carlox: Mencionaste que has estado en el estudio, contame un poco de ese proceso también, ¿cómo se va viendo el siguiente disco?

— Pues primero como que llegas sin nada y puede llegar a ser intimidante y no queda de otra más que estar como que escuchando referencias y experimentando, intentando hacer canciones para que solito se vaya abriendo el camino. Ahorita estoy en el proceso, tengo una canción hecha, pero todavía no tengo como un hilo conductor, estoy justo en la búsqueda.

Nina: ¿Y colaboraciones?

— Definitivamente sí. Todavía no tengo nada 100% confirmado, pero estoy buscando que haya colaboraciones raras.